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  Pedro Franceschini:
   
Creado el 18/03/2011
Recientemente, a raíz de las alarmas que han podido generarse sobre los posibles movimientos sísmicos como producto del terremoto en Japón del 11 de marzo de 2011, el experto, profesor e investigador del Departamento de Física de la Facultad Experimental de Ciencias, José Pedro Franceschini, comenta los posibles argumentos e implicaciones que esto pudiera traer para nuestra región y alerta sobre la falta de una cultura para saber qué hacer frente a un evento natural como un terremoto.

“En Japón la situación es muy particular porque hay 4 placas que convergen, que chocan: Norteamérica, Pacífico, Euroasiática y Filipinas. En esa zona la placa del Pacífico, por ser más densa, se mete debajo de la placa Asiática. La manera de saber es determinar la profundidad de los sismos. Si graficamos la disposición de esos sismos ocurren en una línea recta con cierto grado de inclinación, de 20º aproximadamente. A ese ángulo se le conoce como ángulo de subducción”, explica el profesor Franceschini.

“El movimiento de esa placa (la del Pacífico) desde el sur de Chile hasta el norte de América, cerca de Alaska, es elevado de 8 a 10 centímetros por año. Como ese movimiento desplaza todo hacia la izquierda, el peso es enorme y transporta una cantidad de energía demasiado grande. En algunas zonas se libera de forma continua, en otras zonas ocurren trabas que impiden que ese movimiento sea liberado”, señala el investigador.

Cuando toda esa energía acumulada en la zona donde ocurrió la traba se libera de forma violenta y rápida, podemos hablar entonces de un terremoto. “Es como cuando tienes un resorte, lo comprimes y lo sueltas. El resorte se mueve por todos lados y lo hace como consecuencia de esa energía que tenía acumulada”, compara.

Al hablar de terremotos la gente habla de un epicentro, como el sitio donde ocurre el terremoto. Al respecto, el profesor Franceschini señala: “Realmente el terremoto no ocurre en ningún sitio específico. Cuando se habla de epicentro, nos referimos al sitio donde se inició la rotura.

Pero por ejemplo, en el sismo de Japón , la rotura ocurrió en un sitio más o menos a un largo de 500 kilómetros –la distancia entre Maracaibo y Valencia, por ejemplificar– es decir la fuente que originó el terremoto tiene esa rotura de 500 kilómetros; en Sumatra, en el año 2004, la rotura fue de 1.200 kilómetros, estamos hablando de la corteza que se rompe, y ha sido uno de los terremotos de mayor impacto en el mundo con 9,2º en la escala de Ritchter.

Cuando ocurre este rompimiento se libera energía bruscamente y los mecanismos que se presentan por tener objetos tan pesados sobre la corteza son los mecanismos de generación de onda. Parte de la energía también se libera como calor, pero hay una parte importante que se libera como ondas, que son esencialmente de cuatro tipos: P, S, Love y Rayleigh.

Según explica el investigador del Departamento de Física, cuando ocurre el rompimiento una parte de la placa penetra y genera el levantamiento de la placa oceánica, que al descender produce que el mar caiga de manera brusca y se origina, entonces, el tsunami.

“En Japón, por ejemplo, la infraestructura está diseñada para soportar este tipo de sismo. Hay una cultura de riesgo. Desde la educación inicial se enseña a los niños a protegerse ante un sismo, la ingeniería civil respeta los valores y el riesgo antisísmico en todas las edificaciones”, comenta el profesor Franceschini.

Venezuela: ¿zona de sismos?

Antes de hablar de Venezuela y concretamente del estado Zulia, Franceschini asegura que todas las placas están relacionadas. “Cuando ocurre un sismo en una zona, van a empezar a ocurrir sismos en otras zonas hasta que esa energía aculada se libere”.

El experto puntualiza: “El estado Zulia tiene la falla de Oca, que bordea las placas de Suramérica y la del Caribe. La placa del Caribe se mueve hacia el este y más allá de Puerto Rico se mete debajo de la placa del Atlántico. La placa de Suramérica es como si estuviera rotando en el sentido contrario a las agujas del reloj. También está la falla de Boconó que en el estado Zulia se mueve hacia arriba y en la zona de Barinas se mueve hacia los estados andinos, el Perú, Ecuador. Al estar en movimiento, estas fallas presionan a otras que están más adelante”.

De la falla de Oca hay un pequeño ramal que genera la falla de Ancón y esas 2 fallas junto con la de Boconó se unen en la zona del estado Aragua y generan la falla de San Sebastián. “Toda esa falla de San Sebastián va a representar el límite de la placa del Caribe con la placa de Suramérica en todo el litoral central. Cuando hay movimientos en el sur y en el estado Zulia empujan hacia el oriente y de la falla de Boconó también se generan movimientos en ese sentido. Todos esos movimientos generan tensiones en la Falla de San Sebastián y si no son liberados, se van a acumular y en algún momento ocurrirá una rotura y se generará un sismo”, indica.

La sismicidad histórica en la región central es alrededor de 30 a 40 años. “El terremoto de Caracas ocurrió en 1967, por lo que han pasado ya más de 30 años y mucha gente, con razón, habla de que en la región central podría ocurrir un sismo, pero cuándo ocurrirá nadie lo puede predecir con exactitud. Se espera que en la región central pudiera estar ocurriendo un sismo entre los próximos 15 o 20 años. La magnitud podría estar, si no ocurren liberaciones periódicas de energía en sitios anteriores a la falla de San Sebastián, sobre los 7º Ritchter. Si ocurren liberaciones de energía esa intensidad podría disminuir, pero si no ocurren la magnitud podría ser mucho mayor”, alerta Franceschini.

Para este investigador y experto adscrito al Centro de Modelado Científico (CMC) de LUZ, los movimientos que ocurren son necesarios para evitar que se produzcan otros de mayor intensidad que estallen de maera violenta. “Que se registren sismos de pequeña intensidad ¬—hasta 5º Ritchter— es lo ideal, para que la Tierra libere esa energía acumulada”.

El Estado venezolano desde 1972 y como consecuencia del trabajo realizado por las comisiones designadas por el Ejecutivo de la época para investigar las causas del sismo de Caracas de 1967 se creó la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis). Sin embargo, el profesor Franceschini alerta que no sólo es necesario trabajar en las investigaciones sino en formar a la población. “Es necesario que se implemente una cultura de riesgo, que las personas sepan qué hacer ante un sismo. Aún estamos muy atrás en esta materia si nos comparamos con sociedades como la japonesa que desde muy niños ya se forman en esta cultura de riesgo.

En orden ascendente la Tierra está compuesta por: una capa sólida, una capa líquida, un manto y luego la corteza, donde se encuentra la vida en el planeta. El resquebrajamiento de esa corteza genera lo que conocemos como placas tectónicas, donde se soportan los mares y continentes. De ellas conocemos las placas del Pacífico, Filipinas, Norteamérica, Suramérica, El Caribe, Nazca, Euroasiática, Indoaustraliana, Africana, Antártica, entre otras.

En 1930 Charles Ritchter construyó una tabla para medir los sismos. Esa escala se ha evaluado nuevamente y se creó la escala de Momentus.
 
   
Fuente: LUZ AdN  
   
 
 
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31/12/2010
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